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viernes, 30 de julio de 2010

laboca delrío delaboca

que los gritos
que se salgan
qué me importa

¿a vos no te duele tenerlos cruzados en la garganta?

Los recuerdos de viejos que son se transformaron en alguna aparición en algún sueño de alguna noche. De tan viejos que están ya no son nada. Se rompieron cuando se me rompió la cordura, en mil astillas de hielo, de porcelana o de arena que se deforma con agua. Si ya no sé ni de qué estoy hecho.
¿y, a ella, por qué habrían de gustarle los espejos? Si los odia desde muy niña. La profundidad de los ojos mirando a los ojos. Con tanta mugre en las pupilas que van a la oficina, que desnudan en un hotel o que se tomán un pase en el último vagón del tren.

Arboledas y jardincitos
de sueños que
se quedaron estampados
en la capital

Cuantas libertades
                                                                 para tanta gente diferente
la empina o no la empina,
qué piensa tanto
                                              si se iría al mazo de un solo sorbo.

Si me espera o no,
afuera ya se me derrite la cara
y ahora
en esta plaza de La Boca
soy igual para el cuerdo y para el doblado


quién y qué momento representa la libertad
el reflejo del otro pasando por el del uno
zas!
subjetividad

El que se enlista atrás de un general gordo o el que aprieta con fuerza el paquete del bolsillo, por una calle de La Paz. Nada de frascos con rótulos. En esta mesada, la mierda se nos puede pegar a todos.

B.

lunes, 26 de julio de 2010

mi ser recorrido

Detuve el tren de mis pensamientos y me bajé en la estación de la reflexión, 
caminé por las calles de la incertidumbre, 
me detuve a mirar
 la felicidad 


de algunos pocos que la disfrutan. 


Sin mas que hacer me alejé de esas calles 
- un boleto al olvido por favor! - 
 El tren se alejó y con el una historia de esas que cambian nuestro parecer. 


Sar

martes, 20 de julio de 2010

sin título 4.

Estoy conversando con vos
a través de mi.

Si esto no es volverse loco,
me pregunto cuándo
voy a dejar de temblar.

Caminar por Congreso
a unas uñas del invierno,

Si esto no es atravesar a
un invisible, de distancia,
voy a dejar de rabiarme.

Hojas amarillas en la puerta del Gomón,
vas vos.

fauces rayadas, con los cachetes
rojos y una bufanda de carnaval
que me hizo perder
la métrica.

B.

jueves, 15 de julio de 2010

¡Realmente, yo vivo en tiempos oscuros!
La palabra ingenua es absurda.
Una frente lisa indica insensibilidad.
Aquel que rie no ha recibido aún la terrible noticia.
Qué tiempos son estos en que un discurso sobre árboles es casi un delito
porque implica silencio sobre tantas fechorías.

Me gustaría ser cuerdo. 
Está escrito en los libros antiguos, lo que significa cuerdo:
marginarse de las contiendas del mundo y la breve vida, 
transcurrir sin temores, también vivir en paz y sin violencia,
el mal resarcirlo con el bien,
los deseos no satisfacerlos sino olvidarlos,
esto sería ser cuerdo.

Nada de esto me es posible.
Realmente, yo vivo en tiempos oscuros.


Bertolt Brecht

viernes, 9 de julio de 2010

-

                      demasiadas pistas en los senderitos del bosque
                                             conducen al delirio perdido.

                                                          ese que fue tirando
                                                                 gomas
                                                    para que lo encuentren
                                                          por si se extravía
                                                          en el camino.




                                                   autoreferencia viene, pido perdón.


pero, yo siempre fui partidario
                                                                                   de que patear por las cornisas
no solamente es divertido

sino que, también, es enriquecedor.

B.

te lo regalo enano, si todavía me lees

jueves, 8 de julio de 2010

sin título 2.

Afuera sigue siendo miércoles

pero, en este barcito de Once,
con sillas cuadradas
y puertas de cuentos viejos

festejo
la birra

tan sencillo como una piñata,  roja y estirada.

afuera sigue siendo miércoles

pero, las cosas marchan muy bien
y mañana es mi cumpleaños

festejo
caminaré por Córdoba, la avenida
bien de verano

                                                     tan sencillo como un globo que ya explotó o un pez que se la tira de algo.


B.

lunes, 5 de julio de 2010

sin título 1.

hoy, por anónimo, no quiero

que se haga de día.

navaja de barbas crecidas
que me quita en cabello
poder de opinión y años de vida.

                                                                                  verte dormida es
                                                                                  el error que no me voy a perdonar

                                                 al menos
hasta la próxima
voz
del encuentro.

hoy, por ingrato, me entorpece
el epicentro de la noche

circo de imágenes vencidas
que me ha dado justo, en la caída
poder de trepar y maña de amanecer.

miércoles, 30 de junio de 2010

lo que no se pudre, se quema

la metrópoli dispara catástrofes de humo

y nadie quiere ser demasiado pesimista
en sus textos o en sus discursos
repartidos en la esquina,
desde un cajón de manzana, en épocas de antaño.


los soles del progreso,
y también sus noches,
han inundado la gran urbe con ofertas
y nacieron raros desmesurados.


                                                          que caminan sin nada que perder.


lo que no se pudre se quema,
me dice Lucianito atolondrado, lleno de luz y con los cachetes de tierra
que se robó del potrero de su barrio.


la metrópoli dispara catástrofes de humo
porque se ha fundido en los subsuelos
el deshecho resinoso que pudrió todo por adentro.

Ya, la tarde se aleja desarmada
en mil piezas que la formaron hoy sobre la costanera
sur
y rebota en el Río de la Plata.


                                                                            que caminan sin nada que perder


porque se quema lo que no se pudre
la metrópoli muere hecha catástrofes de humo

y los andamios de suelo puro
premiados con la soledad
de las altas montañas o la quietud
de la llanura insonora

morirán cinco o diez minutos después

como mártires,
que caminan sobrevivientes
                                                                                          sin nada que perder
y con el reflejo del colapso en ambos ojos.


B


 









"Tras haber escuchado
 la guerra en calma
 los repiques del cráneo dejan
 de ser una adicción" -

 Fotos: Los pibes

martes, 29 de junio de 2010

mejor ni mirar

La paleta de posibilidades se volvió gigante. Es análoga de la locura con la que el narigón de pelo largo y blanco recorre esa parte de la plaza Bernardo Houssay. Con los ojos en fuego recorre cada recoveco. “Cómo la pude haber perdido la puta madre”, repite. Dice eso y nada más. Cerca de el, estábamos yo y una señora gorda con grandes aros brillantes y las piel de las manos caída pero almidonada con anillos. Pasa y nos mira con la certeza de que, alguno, se ha encanutado lo que el perdió. Anda con ojeras de ayer y la barba de un poco más. Simétricamente camina fuera de sus cabales. Mejor ni mirar. Esa tarde, me sorprendió mientras el sol de invierno se caía atrás de la Facultad de Medicina. Pensaba en una antigua muy antigua muchachita de la que estuve enamorado. Vivía en el corazón de la Avenida Corrientes, o más bien, a media cuadra de allí.




Ella tocaba el timbre en una iglesia de Once todas las tardes a las seis. Lo hacía desde los ocho años y ya estaba terminando el colegio secundario. Primario y secundario, ambos, en colegios de la zona. Siempre el mismo recorrido de vuelta a casa.

El bar en la esquina de Córdoba y Callao. Conocía a todos los mozos, amigos de su padre. Con el paso de los años y las crisis quedó solo uno conocido. León. Primer hijo de una familia Trotskista. Le regalaba una flor cada viernes que ella pasaba por allí, mientras recitaba su tan característico “buenas Tardes, señorita", con la ceja derecha levantada. Luego, el gigantesco edificio de Aguas Argentinas con el sol de mediodía justo arriba estirando los picos y puntas de la construcción casi 20 años más vieja que la joven, que le tapaba los rayos asesinos del sol cuando volvía de gira, con los ojos entrecerrados y ausentes de lucidez.



Cuando nos dejamos de ver, ya no estudiaba. Sin embargo, fui algunos días a las seis de la tarde. Me paraba en la puerta de la entrada administrativa que tenía el templo. No fue nunca más. Me comentaron, tiempo después, que se había mudado a José C. Paz. Allá al Oeste, con una amiga, que vivía cerca de la villa Papelito. Un bario tranquilísimo, de gente trabajadora, me dijo una conocia de ella con la que todavía hablo. Seguía estudiando sociología en la Universidad de Buenos Aires, pero laburaba cerca de su casa. Fui algunas veces más a la iglesia, a veces tocaba el timbre.Después, pasaba pero ya no me quedé nunca más. El párroco mandó a poner cámaras. Dos, una arriba de cada extremo que tenía la puerta de madera maciza. Dejé de ir. Supongo que ella también. Mejor ni mirar. Así, de esa forma, suena todo distito, porque ya se hizo de noche en este banco de cemento.

B
fotos: los pibes

viernes, 11 de junio de 2010

miniciclo como viene



decido que de todas formas duele. decido que decido. cierro los ojos y elijo, no existe fácil o difícil. en nadie. decido que elijo. la difícil. otra vez. los ojos ya me duelen. me decido a doler. elijo que decido que no duele. porque de todas formas va a doler.
el diente que le falta a tu verano, lo guardo. yo y mi almohada. justo entre las plumas de la magia desacartonada. junto a los pájaros que perdieron el miedo y a la izquierda de los que se cruzan en el camino. corte liebre de madrugada. y cuando pienso en devolverlo siempre pasa lo mismo. me acuerdo que las caras se repiten sin parar. una tras otra. todas escritas por las mismas teclitas de la misma máquina de escribir. tic tic tac tic tic tac.


¿te perdona tu figura?
de pie frente al encierro
tus gusanos de sueño
se desperdigan ahora
por la pata de un ajeno.

los zancos del que baila
serían más cortos
si nos tocara morir en ese cielo de virtudes

cuajo entre los dientes
cuando ya pasaron varios soles
de pie frente a los espantapájaros
con los castos
que nacen y mueren cargando el peligro
de someterse al desprestigio

¿te perdona tu figura?
pasan seguidos como escalera de crepúsculo
los parásitos transformados en rabia
de baba

cuajo de los zancos que siguen siendo cortos
sin preparar
para someterse a tal augurio
de tortura
de tal magnitud

¿te perdona tu figura?


B